Pequeños rituales mágicos

Texto sobre la Noche de San Juan por Arsenio García (también conocido como Rodas Isqueiro)




Consultas mágicas, pequeños ritos secretos y acciones votivas no están ausentes de la vida de la persona, sea cual fuere, la cultura a la que pertenezca.

Roland Barthes.



    O San Xoán abrangue para min multitude de aspectos: lembranzas, vivencias, tradicións... Mesmo diversas dimensións de seu; dende a lúdica á espiritual, a relixiosa e a máxica, compromiso co noso e os nosos costumes...

 Existe ademáis, e sinxelamente, coma pequeno e fermoso lugar no mundo ós meus ollos. San Xoán de Tirán. Algo terá de especial cando foi escollido coma sitio de culto e de descanso tamén, para os que xa non están. Tan antigo. Tan próximo ó mar.

Prendeume, e sorprendeume, a primeira vez que a vin nas portas da adolescencia. Da man dos xogos e esparcemento que a min e ós amigos da infancia última, compañeiros de escola tamén, nos levaban a percorrer durante as tardes xa longas da primavera coincidentes coa maré baixa, a ribeira até onde as pernas (e a permisividade horaria na casa para andarmos ceibes por ahí adiante) daban de si.

Unha vez máis, logo da progresiva relaxación do confinamento que nos tocou vivir e froito da limitada liberdade para movernos novamente pola rúa, foi por varias vaces destino escolleito e acadado dos meus paseos vespertinos. Non sei se movido polo certo misticismo que me provoca, ou pola nostalxia mesma dos lugares importantes nunha existencia, ós que sempre esperta o desexo de retornar (certamente unha mestura dámbolos dous, si).

Están as actividades e preparativos da tarde previa á noite sinalada. Os de semanas anteriores polos mozos xuntando todo o posible de verse ardido en fogueiras inmensas, competindo en altura as unhas cas outras entre barrios rivais mesmo dentro das mesmas parroquias da vila. Susceptibles de saboteo e vinganzas sendo prendidas furtivamente antes da celebración colectiva.

Tarde que acada un luscofusco bretemoso e fumeirento, abafante se a climatoloxía tamén o favorece, suma dos centos de fogueiras particulares nas que desaparece todo o vello, o inservible, e o presto a ser eliminado sen miramentos en cada fogar con eido.

As xentes atarefadas na busca das flores e plantas para poñer de mollo en augas recollidas de diversas fontes baixo o orballo nocturno, ca precaución iso si, de non deixalas ó alcance de calqueira que poidese cagarse nelas e botalas a perder; ás augas, ó ritual e todo o traballo feito. Augas repousadas en tinas, capachos e caldeiros coas que lavarse e perfumarse  na mañá do día própio. Esas mañás de sorpresa e disparate nas que aparecían toda clase de cousas ou incluso animais roubados das súas cortes fóra de lugar e contexto, vítimas da festa nocturna ás que os seus donos non tiveran a ben poñer a recaudo ou baixo vixiancia. Como non, os portais e cancelas `estrelas sanxoaninas

Entre tódolos rituais comúns desta data nunca souben cal deles é o máis efectivo á hora acadar a cobizada purificación: se os saltos por enriba das cacharelas, os baños cegos no mar nocturno, lavar a cara ca auga de San Xoán... Ou se basta con algún deles coma excluínte dos demáis. De calquer xeito sempre dispostos a repetir gustosos calqueira deles.

Porén, o San Xoán sempre significou para min coma unha porta. Unha porta que se abre na metade do ano; unha especie de Aninovo. Aninovo informal. A porta ó estío e ó que trae consigo. A maduración do ano presente, o mesmo cás froitas da tempada de verán. A parte do ano que xa discorre, sen remedio, resultado do proposto e levado a cabo. Cara á  outra metade que ven por diante, na que agromarán novos plantexamentos, proxectos, inquedanzas, do tempo vindeiro. 

Período que se pecha, outro que se abre. Supoño que remitíndome ós tempos máis mozos que xa van quedando atrás; daquela, a fin dos períodos lectivos, os choios de verán, as inseguridades persoais e existenciais da xuventude, a própia noite de xoldra cos amigos na praia facendo as nosas fogueiras... Seica lle daban maior relevancia a este sentimento. Pero algo queda sempre de todo isto.

É por iso que vou poñendo xa a man sobre o tirador da porta outra vez, coma unha necesidade vital. Disposto sempre á celebración do San Xoán.




     Noutro lugar moi ó sur daquí, lonxano en distancia física pero sempre presente polas xentes que me acollen con agarimo como viaxeiro e amigo, concéntranse un universo sanxoanino a través de diferentes formas plásticas e artísticas baixo o sempre impecable savoir faire de Alfonso Arenas.

Tratase da mostra colectiva ´Pequeños Rituales Mágicos´ na galeiría ESPACIO-UNO da cidade illá de San Fernando. Oportunidade excepcional de achegarse ás visións persoais sobre o tema propostas por diversos artistas.


Arsenio García

*tamén coñecido coma Rodas Isqueiro.



 


 La celebración de San Juan abarca, para mi,multitud de aspectos: recuerdos, vivencias, tradiciones... además de  distintas dimensiones: desde la lúdica a la espiritual, la religiosa y la mágica hasta el compromiso con lo nuestro y nuestras costumbres...

Existe además, y sencillamente, un pequeño y hermoso lugar en el mundo a mis ojos:  San Juan de Tirán.  Algo tendrá de especial cuando fue elegido como sitio de culto ,y descanso también, para los que ya no están. Tan antiguo. Tan próximo al mar.

Me atrapó y me sorprendió la primera vez que lo vi, ya a las puertas de la adolescencia. De la mano de los juegos y diversiones que a mí y a los amigos de la infancia última, compañeros de escuela, nos llevaban a recorrer la ribera durante las tardes, largas ya de la primavera, coincidentes con la marea baja, hasta donde las piernas (y la permisividad horaria en casa para andar libres por ahí ) daban de si.

Una vez más, durante la progresiva relajación del confinamiento que nos tocó vivir y fruto de la limitada libertad para movernos nuevamente por la calle, fue varias veces  el destino escogido y alcanzado en mis paseos vespertinos. No sé si movido por cierto misticismo que me  provoca, o por la nostalgia misma de los lugares importantes de la  propia existencia, siempre me despiertan el deseo de retornar (ciertamente una mezcla de ambas cosas, sí).

La tarde previa a la noche señalada comienzan los preparativos y actividades. Semanas antes  los chavales han juntado maderas , trastos y ropa vieja para verlos arder en hogueras inmensas, compitiendo en altura las unas con las otras entre barrios rivales mismamente dentro de las mismas parroquias del pueblo. Susceptibles de saboteo y venganzas siendo encendidas furtivamente antes de la celebración colectiva.

Tarde que se convierte en un crepúsculo nublado y cargado de humo, asfixiante si la climatología también lo propicia, suma de los cientos de hogueras particulares en las que desaparece todo lo viejo, lo inservible y presto a ser eliminado sin miramientos en cada hogar con terreno.

Gentes atareadas en busca de  flores y plantas para poner a remojo en aguas recogidas de distintas fuentes bajo el rocío nocturno, con la precaución eso si, de no dejarlas al alcance de cualquiera que pudiera cagarse en ellas y echar a perder las aguas, el ritual y todo el trabajo realizado. Aguas reposadas en tinas, barreños y cubos con las que lavarse y perfumarse la mañana del día propio. Esas mañanas de sorpresa y disparate en las que aparecían toda clase de cosas o incluso animales robados de sus cuadras fuera de lugar y contexto, víctimas de la fiesta nocturna en las que sus dueños no tuvieron a bien poner a buen recaudo o bajo vigilancia. Y como no, los portales y cancelas "estrellas sanjuaninas".

Entre todos los rituales comunes a esta fecha nunca supe cual de ellos es el más efectivo a la hora de conseguir la ansiada purificación: si los saltos sobre las hogueras, los baños ciegos en el mar nocturno, lavarse la cara con el agua de San Juan... o si basta alguno de ellos como excluyente de los demás. De cualquier forma, dispuestos a repetir gustosos cualquiera de ellos.

 Sin embargo, este día siempre significó para mi como una puerta. Una puerta que se abre en mitad del año; una especie de Año Nuevo. Año Nuevo informal. La puerta al calor y lo que trae consigo. La maduración del año presente, igual que las frutas de la temporada de verano. La parte del año que ya discurre, sin remedio, resultado de lo propuesto y llevado a cabo. Hacia la otra la mitad, en la que surgirán nuevos planteamientos, proyectos, inquietudes, del tiempo por venir.

Período que se cierra, otro que se abre. Supongo que remitiéndome a los tiempos más jóvenes que ya van quedando atrás (en aquel entonces era el final de los períodos lectivos,de  los trabajos de verano, de las inseguridades personales y existenciales de la juventud, la propia noche de juerga con los amigos en la playa haciendo nuestras hogueras... )puede que le dieran mayor relevancia a este sentimiento. Pero algo queda siempre de todo esto.

Con este motivo voy poniendo ya la mano sobre la manilla de la puerta otra vez, como una necesidad vital. Dispuesto siempre a celebrar San Juan.

      En otro lugar muy al sur de aqui, lejano en distancia física pero siempre presente por las gentes que me acogen con cariño como viajero y amigo, se concentra  un universo sanjuanino a través de diferentes formas plásticas y artísticas bajo el siempre impecable savoir faire de Alfonso Arenas.

Se trata de la exposición colectiva "Pequeños Rituales Mágicos" en la galería ESPACIO-UNO de la ciudad isleña de San Fernando. Fue una ocasión excepcional  de aproximarse a las visiones personales sobre el tema propuestas por diversos artistas.





Arsenio García

*también conocido por Rodas Isqueiro.

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